Tras tanto tiempo encerrados en la rutina, llegaba por fin el campamento de Pascua, en el que, tanto monitores, algún ex-albatros y el grupo mayor de los XXX, iban a Volver a empezar de nuevo, empezando con que se volvieron unos castaches jugando y picándose en la bandera, en el balón prisionero y en la araña.
Pero sin duda, los días fueron avanzando y conforme las actividades pasaban, el espíritu de albatros se fue notando y ya solo se podía escuchar un Sálvese quién pueda ante esa unión que se estaba creando.



